Un paseo por los Barrios


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RasinesConocer los barrios de Rasines es conocer su historia, los modos de vida de sus gentes y sobre todo el rico patrimonio que atesoran.

El término municipal consta de catorce núcleos: Casavieja, Cereceda, El Cerro, Fresno, Helguera, La Edilla, La Vega, Lombera, Ojébar, Rasines, Rocillo, Santa Cruz, Torcollano y Villaparte y son fruto del establecimiento de viviendas en los márgenes de las vías de comunicación. Otro factor que va a influir sobre la disposición geográfica de los mismos será la necesidad de proteger los cultivos, para lo cual se desplaza el poblamiento hacia los extremos de las tierras de cultivo. En los casos de Ojébar, Santa Cruz y Torcollano, se adapta a las características del terreno, y su ubicación histórica parece estar relacionada con el aprovechamiento del monte para el pasto del ganado y obtención de materias primas.

Con estos condicionantes, se han ido estableciendo una serie de edificaciones destinadas a cobijar a las personas y animales, y que responden a una doble tipología: por un lado se erigen una serie de viviendas, generalmente en parhilera, con la fachada orientada hacia el camino. Son casas de dos alturas, y en cuyas fachadas se encuentra largos balcones voladizos, cerrados por balaustres, que han servido para el secado de las cosechas: maíz, alubias y pimientos. La parte baja se ha destinado a la estabulación del ganado, y la primera a vivienda. El tercer cuerpo lo constituye el sobrado. Los tejados a dos aguas vierten hacia la fachada principal. A este prototipo de la vivienda cántabra, responden la mayoría de las casas del término municipal, que todavía guardan muchos de sus elementos originales.

La piedra utilizada para la construcción de los muros de las viviendas ha sido el sillarejo, y la sillería en esquinales y vanos. Éstos aparecen en ocasiones decorados con las fechas de la construcción, siendo la fecha más antigua la de 1666 de una casa en Cereceda. En otras ocasiones se han reutilizado elementos procedentes de otras construcciones. De esta forma podemos encontrar una serie de ventanas de un solo bloque, con un pequeño vano en forma de cruz latina, decoradas con motivos incisos en cada una de sus esquinas, y que se encuentran distribuidas en casas de los barrios de Casavieja, La Iseca, Helguera y Cereceda.

La otra tipología existente corresponde a casas cuya fachada se sitúa en el hastial. El tejado vierte hacia los dos laterales. En los extremos la fachada dispone de dos muros que avanzan y que cobijan balconadas. El tejado se remata en ocasiones mediante otro más pequeño situado en la fachada principal y que tiene forma de cola de milano. Este tipo de viviendas podemos encontrarlas en Ojébar y El Torco.

Además de estos agrupamientos en barrios, nos podemos encontrar con una variada tipología de cabañas, construidas en medio de los prados para cobijar el ganado.

Una categoría aparte está constituida por las grandes casonas barrocas de los siglos XVII y XVIII, de planta cuadrada y que aparecen aisladas en los diversos barrios.

Además de estas construcciones civiles es importante el número de iglesias y ermitas que se distribuyen a lo largo de todo el municipio.